martes, 29 de mayo de 2007

COMENTARIO A LA PELÍCULA ENEMIGO PÚBLICO



Desde Jurgen Habermas: a partir de su análisis sobre la Teoría de los Intereses Constitutivos[1].


El punto de partida para la construcción del comentario sobre la película “Enemigo Público” será la idea que desarrolla Habermas, sobre el concepto del Interés[2], ya que es desde ahí, que el autor permite profundizar, entender y analizar el comportamiento del ser humano frente al desarrollo tecnológico[3]. Un avance, que el mismo hombre lo comprende como fruto de su condición de Homo Sapiens, en donde a través de su capacidad racional, de ser libre y porque tiene la virtud del “volitas”, es decir porque lo desea o quiere, crea formas de comprender su entorno y controlarlo, de sentir placer y disfrutarlo, de vivir la fuerza del poder y globalizarlo todo – su entorno -.


Este deseo de placer, de poder y de globalización del control del ser humano, tiene su raíz fundamental en la racionalidad del mismo hombre; la que le ha permitido durante todo el tiempo histórico de su evolución, sobrevivir ante las diferentes realidades y circunstancias que se le han venido presentando en su ecosistema – el mundo y sus diferentes formas de aprehenderlo-.


Es por eso, que en la película “enemigo Público”, se presenta la fuerza de Poder y de placer ejercida desde el ámbito de lo político por el mismo ser humano, como una forma concreta de la acción racional, la que conduce a la violación de derechos inalienables del ser social como son, la libertad, la intimidad, la libre expresión, etc., aspectos que hacen del ser, un proyecto de vida concreto, libre y autónomo.


En el planteamiento de Habermas, sobre la idea de Interés, - en donde se comprende al hombre como un ser racional y de placer-, se plantean tres tipos de interés, los que aportan a la creación y análisis cognoscitiva de la relación social del hombre con el mismo hombre, lugar donde acontece las diferentes formas de conocimiento y comprensión del ser, estar y actuar del mismo en su relación consigo mismo y con su ecosistema.


Dichos intereses son:


El Técnico, entendido por Habermas como la necesidad fuerte de la supervivencia y reproducción que tiene el ser humano. A partir de ahí, el ser humano se muestra con una orientación hacia el control y gestión del medio a través de normas técnicas, fundamentadas en el saber empírico.


Este interés, se ve reflejado en la película, de manera negativa, en la acción instrumental y normativa que intenta plantear un senador del gobierno americano, cuyo objetivo es la creación de un control social, político y económico con fines oscuros, de dominación, invasión a la intimidad, a la libertad y a la conformación de grupos élites y de poder.


Esto conduce a comprender, como el potencial tecnológico, junto con la maquinación de deseos de poder y placer productivo, transforman al ser humano en un instrumento manipulador, produciendo en él, el hombre impulsivo, y competitivo, en donde su deseo de compulsión moderna, transforma las realidades humanas en masificaciones y mediatizaciones del acontecer cotidiano de la vida, para transformarlas en cultivo de exclusión social, de libertinaje, acríticas y alienadas por el consumismo y homogeinización del pensamiento y cultura, haciendo desaparecer la riqueza de la individualidad y de la conformación e interpretación de la verdad a partir de la diversidad a través de la unidad.


Ahora bien, desde el Interés Práctico, lo que el ser humano busca es la acción de Comprensión de su mismo entorno, no para manipular, sino para que el hombre, sea capaz de interactuar con él. En otras palabras, este interés apunta al “qué se debe hacer”[4], es decir, al ejercicio denominado por Habermas, como la acción comunicativa o interacción entre un ser humano con otro ser humano ubicados en un mismo ecosistema social, el cual les permitirá la construcción de pensamiento social, político y económico, el que los conducirá por la convivencia social.


Desde este interés aplicado a la película “enemigo público”, se convoca a que lo que parece tan lógico y de sentido común, como lo es el avance tecnológico aplicado a la cotidianidad del ser humano, - observada en el planteamiento de grupo político americano, y en ellos las incursiones de dicha tecnología en los ecosistemas sociales latinoamericanos -, debe ser sometido a juicio crítico, para evitar que el mismo ser humano en ese afán de búsqueda por la autonomía, por el desarrollo, por la tecnificación y por el deseo de presentarse altamente competitivo y productivo, no termine siendo esclavo y alienado en su intimidad y libertad.


Finalmente tenemos el interés emancipador, entendido desde Habermas, como la independencia del individuo, de todo lo que está afuera, es decir, la autonomía y responsabilidad del individuo como tal ante su ser y su que hacer. Lo anterior tiene sentido en el ser humano, cuando él mismo se pregunta y se conduce a la autoreflexión sobre sí mismo, que lo lleva a entender y respetar la emancipación de su otro, es decir de los demás.


Esto permite entender, que el ser humano no emancipado se vincula de forma alienante a través de la dependencia consigo mismo, con el otro y con las cosas, convirtiéndose en un objeto y perdiendo así su ser de individualidad y de existencia.


Por eso la libertad en Habermas es trascendental, ya que esta posibilita la interacción humana y es inherente al acto de habla que ella ejerce; por tanto y desde la película enemigo público, se puede ver y resaltar, como la imposición de lo tecnológico, apunta a atentar directamente contra esta posibilidad de emancipación del ser humano,- aplicada desde intensiones negativas -, ante la fuerza imperativa de formas comunicativas que son controladas, manipuladas y pensadas maquiavélicamente, amparadas bajo el concepto de la persuasión, cuyo fin es la alienación al ser humano desde su integralidad,(homo sapiens, homo ludens, homo faber, homo aeconomicus, etc), haciendo que el ser humano pierda su condición de libertad y sea conducido a la esclavitud social y de pensamiento.


Por tanto para Habermas, el ser humano debe ser una comprensión integral de los tres intereses comunicativos, para que se dé la verdadera emancipación de la voluntad, libertad y racionalización del hombre, y a partir de allí, él mismo pueda estar preparado ante las nuevas propuestas de pensamiento tecnológico, desde lo crítico, autónomo y social, para evitar de esa manera la alienación desde su forma de pensar, actuar y de ser.


A manera de conclusión, se debe decir desde la idea de Habermas en relación con la película enemigo público, que la tecnología cuando no se tiene educación, es decir, formación de conciencias críticas, autónomas y emancipadas, siempre conducirá a la racionalización de la libertad del hombre (alienación), como también a la dependencia de agentes externos a su ser (los mass media, el computador, a los aparatos tecnológicos, etc.), los que impedirán salir de los diferentes estados de domino y de consumo que ella presenta.

[1] Teoría que argumenta cómo los intereses humanos fundamentales influyen en la forma de construir el conocimiento y la manera de comprender el mundo. Tomado de HABERMAS, Jurgen, CIENCIA Y TÉCNICA COMO “IDEOLOGÍA”, Tecnos, Madrid, Espeña, 1994. http://www.revistapersona.com.

[2] Placer que asociamos a la existencia de un objeto o acción, idea que permite entender cómo la especie humana se orienta básicamente hacia el placer, haciendo entrever que la misma tiende por naturaleza a su relación de reproducción. Tomado de HABERMAS, Jurgen, sobre la Teoría de los Intereses Constitutivos.


[3] Avance Tecnológico, aspecto central y temático de la película “Enemigo Público”.


[4] Interés práctico: un interés fundamental por comprender el ambiente mediante la interacción, basado en una interpretación consensuada del significado. Definición de Grundy.